Personas

La jubilada que se ofreció a manejar a toda una población

Sarah Conlisk - 23 abr 2024

Si pides un viaje de Lyft en la pequeña ciudad de Macomb, Illinois, lo más probable es que tu conductora sea Janine Cavicchia. (De hecho, las probabilidades de que ocurra son del 62 %). Durante los últimos cuatro años y medio, Cavicchia, una administrativa universitaria jubilada, se ha levantado a las 6 a. m., los siete días a la semana, para manejar jornadas de 12 horas. Entre sus pasajeros habituales se encuentran Leverl Dixon, que caminaba seis kilómetros cada mañana antes de enterarse de que Lyft estaba disponible en Macomb; Chelsea Jones, cuando salía de trabajar del turno nocturno en Walmart; y Tahoney Shaw, que se levantaba a las 5:30 a. m. para caminar por la ciudad hasta que Cavicchia le dejó una nota para decirle de la existencia de Lyft. Desde entonces, Shaw ha viajado con Cavicchia más de 200 veces.

"Todos los días, Janine se levanta de su abrigadora cama y sale al frío para llevarnos a donde tenemos que ir", dice Shaw.

Cuando empezó a manejar en 2019, las intenciones de Cavicchia eran modestas. "Pensé que sería divertido manejar un par de horas al día, un par de días a la semana", dice, "y volver a conectar con estudiantes y miembros de la comunidad".

La pequeña ciudad de Macomb, Illinois, donde, según su alcalde, Michael Inman, "la gente se preocupa por la gente".

Pero ¡había demasiada gente que necesitaba viajes! Había personas que necesitaban tomar temprano el tren con destino a Chicago, que sale una hora antes de que empiecen a operar los autobuses locales. Estaban los estudiantes de la Western Illinois University, muchos de los cuales no sabían manejar. Estaban los residentes de las comunidades de viviendas económicas de Macomb, que a menudo no tenían acceso a un vehículo. Y había empleados que trabajaban en fábricas —como Pella (que hacen ventanas) y NTN Bower Corporation (fabricación de rodamientos de bolas)— inaccesibles para llegar en autobús. Por supuesto que había más conductores de Lyft, pero las familias y los trabajos diarios hacían que no siempre estuvieran disponibles. Muchos viajeros de Macomb no tenían forma de llegar a su destino.

Ahora, Cavicchia no solo realiza la mayoría de los viajes de Lyft en Macomb, sino que también se ha convertido en parte integral de la infraestructura de transporte de Macomb. La mayoría de las y los conductores de viajes de rideshare que viven y operan en grandes ciudades prestan un servicio vital sin nunca tener una noción real de su impacto. Pero en esta pequeña ciudad, Cavicchia es consciente cada día de la importancia de su labor: conoce a sus pasajeros y sabe por qué la necesitan. "En Macomb, la gente se preocupa por la gente", dice el alcalde Michael Inman. "Janine es la personificación de eso". (Inman dice que él también está pensando en manejar con Lyft cuando se jubile).

Este punto se hizo evidente hace dos años, cuando Cavicchia volvió de unas vacaciones de dos semanas y encontró que habían despedido a uno de sus pasajeros habituales porque no había podido llegar a trabajar mientras ella no estaba. "Todo el mundo me aseguró que no era mi culpa", dice. "Pero igual me siento fatal".

Así que Cavicchia, junto con otros conductores, formó un grupo en Facebook para informarle su disponibilidad a las y los viajeros. En otro grupo, Cavicchia ayuda a coordinar a otros conductores de viajes de rideshare de la ciudad: “¿Alguien puede llevar en Lyft a Alexis a casa desde el trabajo esta noche a las 11:05? Se cumplirán mis 12 horas si sigo siendo la única conductora disponible de aquí a esa hora”. o "¿Puede alguien ir pronto? Tengo una llanta pinchada y Jamelia necesita que la lleven". Si hay otro conductor activo, Cavicchia se desconecta. "Necesitan el dinero", dice. "Yo no".

Cavicchia se coordina con los demás conductores de rideshare de la ciudad en un grupo de Facebook para ayudar a sus viajeros a llegar a donde necesitan ir.

Cuando no está manejando, Cavicchia viaja (hace poco visitó Costa Rica), cuida de sus gatos y sigue el básquetbol femenino. ("Todo el mundo me dice que ya terminó su serie de enfrentamientos. ¿Cuál serie? Si son DOS".) Cavicchia también juega religiosamente al Wordle, empezando por la primera palabra de cinco letras que se le ocurre. Recientemente, Cavicchia había empezado con "CAMPO". El día anterior, "ENSEÑA".

Cavicchia parece mantener tener una meticulosa base de datos mental de sus viajeros. Hace un seguimiento de las clases de las personas que son estudiantes de la WIU y les recuerda que deben concertar citas con sus asesores. A otros les pregunta por el estado de su calentador descompuesto o cómo les va en su nuevo trabajo. Cuando Cavicchia se enteró de que una pasajera habitual estaba ahorrando para comprar una olla de cocción lenta, le compró una y se la dio en su siguiente viaje. Otros pasajeros han recibido su ayuda para pagar la renta y la despensa básica. Y Cavicchia no tardó en hacer que un nuevo profesor de la WIU, William Gblerkpor, se sintiera como en casa durante su primera noche en Macomb, aconsejándole dónde comprar alimentos y muebles y a qué eventos de la comunidad asistir. "La pasión e inversión que pone en ayudar a las personas recién llegadas no se parece a nada que yo haya visto", afirma Gblerkpor.

Janine Cavicchia, conductora de Lyft, muestra los folletos sobre Macomb que guarda en su auto para sus pasajeros.

El compromiso de Cavicchia con su comunidad va más allá de brindar viajes. Es una apasionada defensora de los negocios locales —a menudo lleva una camiseta de “COME, BEBE, COMPRA LOCAL" y guarda las revistas "Explore Macomb" en el compartimento detrás de su asiento— y ha regalado a sus viajeros tarjetas de regalo de negocios locales. También está involucrada en numerosas organizaciones de la comunidad: forma parte de la junta directiva de la Liga de Mujeres Votantes local, de la Comisión de Igualdad de Oportunidades y Vivienda Justa, y es Anciana Gobernante de la Primera Iglesia Presbiteriana. En su familia parece haber un espíritu orientado a la comunidad. Su madre y sus abuelas eran maestras, mientras que su padre y su abuelo eran ministros.

El conocimiento que Cavicchia tiene de su comunidad le permite hacer una clasificación de sus pasajeros, ahorrando tiempo y, a veces, hasta puestos de trabajo, en el camino. "Si llegas más de dos minutos tarde a la fábrica de Pella, tienes que entrar por otra puerta", dice. "Pero puedes llegar hasta siete minutos tarde a un turno de Walmart". Les pide a sus clientes habituales que eviten pedir viajes entre las 5:15 y las 6:15 p. m., para que ella pueda estar libre para llevar pasajeros al tren de las 6:20 p. m.

Los trenes Amtrak de Macomb que van a Chicago salen una hora antes de que empiecen a circular los autobuses locales.

Aunque prefiere estar disponible para quienes la necesitan en Macomb, llega a salir de la ciudad en casos de emergencia, como esa vez que manejó cuatro horas hasta Chicago para llevar a alguien a una cita médica. Una vez esperó pacientemente a que un pasajero se sometiera a una intervención quirúrgica ambulatoria. Cavicchia ha llegado a esperar durante toda una audiencia en la corte a un pasajero para poder llevarle de regreso a casa. "Solo era contrabando de cigarrillos", dice mientras encoge de hombros.

Una vez, Cavicchia recogió a un pasajero que se tambaleaba, tenía aliento a alcohol y solo llevaba en la mano una pequeña bolsa con una camiseta y un cepillo de dientes. Se dirigía al aeropuerto de San Luis, a tres horas de la ciudad. Al ver a Cavicchia dudar, el hombre le dijo que su psiquiatra le había comprado el boleto de avión para que pudiera ir a un centro de rehabilitación en Florida durante 90 días; no tenía otra forma de llegar al aeropuerto y, si no tomaba el vuelo, probablemente se moriría bebiendo. Por supuesto, Cavicchia lo llevó en su auto. Dos años después, reconoció al mismo pasajero. “¿No lo llevé al aeropuerto de San Luis hace un par de años?", le preguntó. "Sí, lo hizo", respondió él. "Y me salvó la vida".

Como ocurre con otros héroes comunitarios, resulta difícil concebir un mundo sin Cavicchia. Pero hace poco publicó la siguiente nota en su grupo de Facebook:

Iba a esperar a alcanzar otra gran cifra de viajes, pero hoy me he dado cuenta de que estoy agotada... y es el momento de activar el "Último viaje" por última vez.

20,699 viajes de Lyft en 4 años y 7 meses.

#nadaesparasiempre

Hubo más de cien reacciones y comentarios agradeciendo a Cavicchia su servicio comunitario y deseándole lo mejor. Seguramente, nadie se había fijado en la fecha. Era el 1 de abril, Día de los Inocentes.

De hecho, Cavicchia no tiene la menor intención de colgar las llaves de su auto. "Mientras haya una necesidad en nuestra comunidad", dice, "seré feliz haciéndolo".